lunes, 24 de marzo de 2014

Trabajos de Arqueólogo

Este blog se hizo con la intención de hacer llegar a todo el mundo qué es exactamente un arqueólogo, qué hace en las obras, qué tiene de verdad eso de “la brocha y el pincel” y cómo llega a esas conclusiones en las que por un fragmento de cualquier “vasija” es capaz de explicar cómo se vivía hace muchos siglos.

¿Por dónde empezar? ¿Qué hace un arqueólogo en las obras?

A veces, pasar un poco de vértigo en los andamios, pero sobre todo “leer”, leer todos aquellos restos que cada uno de nosotros va dejando a su paso.

Forjado sin suelo

Cuando uno de nosotros decide poner un suelo nuevo en su casa u otra pintura en las paredes no está más que reflejando una moda actual de ese momento y si vamos retirando esas diferentes capas que se van dejando vamos viendo aquellas “modas” más antiguas y que nos dicen cómo eran y cómo actuaban las personas que antes vivían en esta ciudad.

Antiguas pinturas bajo los revocos.

En la foto se observan tres suelos, diferentes y a distinta altura, que nos dan la base para llegar a conclusiones tanto de la época como de para qué se ha usado el espacio. No es complicado, al igual que actualmente nosotros no utilizamos el mismo tipo de suelo en un patio que en nuestra habitación, salón o cocina.



La arqueología en una ciudad tan rica como Toledo no sólo se hace en el subsuelo, las paredes también nos revelan muchas cosas sobre nuestros antepasados.

Abordar el tema de la “brocha y el pincel” es complicado. No se puede negar que, en ocasiones, se usa; sería muy complicado excavar de otra manera aquellos materiales más delicados. Pero, si espiásemos ahora mismo a los arqueólogos que se encuentran trabajando, no sería la única herramienta con las que les veríamos, el pico y la pala forman parte de la indumentaria de la mayoría de los arqueólogos, pero también lo es el lápiz, la cámara y algunos otros artilugios que le facilitan esa “lectura” de la que hablábamos.



Suponemos que es complicado explicar todas las labores que realiza un arqueólogo, lo que sí está claro es que debe ser una profesión con gran parte de vocación, todo arqueólogo pone cara de emoción, cuando le sale cualquier “vasija” toda llena de barro y la mayoría de las veces rota o cuando con ella consigue encontrar una explicación a algo que llevaba tiempo rondándole la cabeza.



El arqueólogo es aquella persona con botas de montaña y forro polar que ronda por las obras con su cuaderno de dibujo, aquella persona con fama de “que para las obras”, quizás un poco incomprendido, quien iba a entender que alguien se pase la vida formándose, siempre estudiando para estar al día, sólo para estar siempre tirado en el suelo jugando con tierra y con el pelo lleno de yeso y polvo.

Cuando el arqueólogo encuentra sentido a alguna de las intervenciones en las que toma parte, ayudando a entender un poco mejor el pasado, siente que pasa a formar parte de la historia, en el caso de una casa toledana deja un poco de él en ella y siempre la recuerda como el “sitio donde excave esto o lo otro”

Desde este blog queremos compartir con todo el mundo esa pasión por nuestro trabajo, esperamos poder conseguirlo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Herramientas del Arqueólogo- Antropología Física

La Antropología Física es una ciencia que estudia la interacción entre biología y procesos sociales. Abarca muchas ramas, pero las que más interesan a la Arqueología son la antropología forense, la osteología y la paleopatología. Las tres sirven para identificar un cadáver en base a sus rasgos: sexo, edad, enfermedades, etc. (aunque a veces es necesario determinar la edad correcta de un adulto-como ocurrió con los piratas Somalíes).

Desde que nacemos hasta que morimos, según sea nuestro sexo y vaya variando nuestra edad, nuestro cuerpo va cambiando con nosotros. Depende del tipo de actividades que realicemos habitualmente, podemos sufrir luchas, enfermedades "laborales", accidentes, etc., que dejarán su marca en él. También podemos padecer, simplemente, distintas enfermedades que dejarán su huella.

Es muy común en la arqueología la excavación de necrópolis, en las que se exhuman varios individuos. Haciendo una distinción rápida de las formas de enterramiento, podemos encontrar que el cuerpo se puede inhumar sin tratamiento sobre el mismo (enterrado tras algún ritual pero sin manipular el cuerpo), con algún tipo de tratamiento (cremación, desmembramiento, momificación, etc.) o bien, abandonar el cuerpo (para que sea devorado por buitres, en campos de batalla, etc.). Hoy nos vamos a centrar en el esqueleto (aquí dejamos un enlace a un atlas óseo, para quien desee identificar algunos huesos), que suele ser lo más común, ya que los cuerpos modificados requieren de estudios más complejos.

Imagen de usal


En cualquiera de los casos, el arqueólogo puede completar la información del contexto de la necrópolis (materiales, tipos de tumba, estratigrafía, etc.), con la información que puede obtener de un cuerpo conservado (momificado, esqueletizado, etc.). Aunque lo ideal es que los análisis los realice una persona especializada en Antropología Física o un médico forense, el arqueólogo puede y conviene que sepa algunos rasgos básicos que le permitirán hacer una mejor evaluación del yacimiento.

SEXO

Como las diferencias exteriores son conocidas por todos, nos centramos solo en las diferencias del esqueleto. Así, hombres y mujeres presentan diferencias en el esqueleto que podemos reconocer. A esto se denomina Dimorfismo Sexual, y es habitual en alguna forma, en miles de especies (diferencias de tamaño, plumaje, etc.).

En el caso de la mujer y el hombre, éstas diferencias se centran, principalmente en dos áreas: cráneo y cadera.

El cráneo femenino no presenta arcos superciliares (unas protuberancias bajo las cejas que si tienen los hombres), su frente es recta generalmente, mientras que la del hombre es huidiza, sus apófisis mastoides es de menor tamaño que en el hombre (una enorme protuberancia que se sitúa tras la oreja), etc.

Principales diferencias entre el cráneo del hombre (derecha) y el de la mujer (izquierda)


En la cadera se da una diferencia biológica inevitable: la mujer es la que tiene que parir a nuestras crías, luego su cadera está adaptada al embarazo y al parto, presentando una forma más baja y redondeada que la del hombre, adaptada al canal del parto.

Caderas


En edades infantiles y juveniles, el dimorfismo sexual no es ni mucho menos tan claro, ya que el cuerpo aún se está formando.

EDAD

Determinar la edad es importante, sobretodo si queremos hacer un estudio paleodemográfico de la necrópolis. En éste casi, sí es fácil distinguir los esqueletos infantiles, de juveniles y, aquí ya es más complicado, de adultos y seniles.

Al nacer, sólo algunas partes de nuestro esqueleto son óseas, generalmente las cabezas y parte de la diáfasis (la "caña") de los huesos largos, así como parte de las paredes craneales. El resto es tejido cartilaginoso que es lo que nos permite crecer. Al descomponerse un cuerpo, el tejido cartilaginoso no se conserva, por lo que es fácil identificar los cuerpos infantiles (tanto de nonatos, neonatos como niños en desarrollo).

Esqueleto infantil del siglo XIX. Iglesia parroquial de Camuñas (Toledo). Intervención dirigida por S. Rodríguez y J. Peces


Uno de los factores que ayudan a precisar la edad son los dientes. Hasta los 6-7 años (depende del caso), tenemos 24 dientes de leche, que erupcionan (salen) en distintos momentos. Posteriormente tendremos 32 dientes que también irán apareciendo de distinta manera.

Esquema de erupción de los dientes a distintas edades


Una vez que nos vamos haciendo adultos, la parte cartilaginosa del hueso, una vez que ya ha alcanzado su tamaño, procede a fusionarse con el resto del hueso. La fusión de cada extremidad se produce a una edad distinta, terminando generalmente en torno a los 24-25 años con la fusión del húmero y la clavícula.


Ya en la edad adulta, el hueso irá degenerando por la edad y el movimiento y uso, detectándose osteoporosis, displasia, etc.

Esqueleto de varón adulto. Necrópolis Medieval de Toledo. C/General Villalba nº 34 (Toledo)


PALEOPATOLOGIA

A lo largo de la vida podemos sufrir muchas enfermedades, de las que sólo un pequeño porcentaje dejarán huella en nuestro esqueleto (lepra, tuberculosis, sífilis, etc.). Pero nuestra vida puede dejar muchos rastros en el mismo: malnutrición, trabajos que impliquen una abundante carga física o postural, accidentes, luchas, etc. De todo ésto se encarga la Paleopatología.

Nos puede ofrecer muchísima información sobre el esqueleto que estudiamos: que enfermedades sufrió, que trabajo realizaba, qué comía, tuvo hijos?, se rompió algún hueso, cómo? se le curó? se lo curaron?, le atacaron?

Mandíbula con desgaste dentario en paleopatologia


Se pueden hacer muchos análisis de distinto tipo que nos permitirán reconstruir la vida y la muerte del esqueleto que estudiamos: ADN, paleodieta, reconstrucciones, análisis de cremaciones, etc.

Como vemos, con la antropología física podemos completar mucho más los datos que nos proporciona la excavación. Y, para que?

Gracias a éstos datos podemos ver si la distribución en la necrópolis respondía a cuestiones de sexo o edad o ambas, podemos caracterizar una cultura por la misma razón y viceversa, identificar una cultura por sus patrones de enterramiento, era una población envejecida?, tenía una alta tasa de mortalidad? y de natalidad?, podemos reconstruir su dieta, incluso su raza en algunos casos y, siempre, conocer más sobre nuestro pasado y las culturas que lo formaban.

Enterramiento con dos individuos: uno infantil depositado sobre un adulto, posiblemente varón. Necrópolis Medieval de Toledo. C/General Villalba nº 22 (Toledo)

sábado, 15 de febrero de 2014

ARQUEOMALACOLOGÍA EN EL POBLADO OBRERO DE TOLEDO (AVD. CORONEL BAEZA, 63): EL CONSUMO DE OSTRAS EN ÉPOCA VISIGODA

A comienzos del año 2012, procedimos al seguimiento del movimiento de tierras en un solar del conocido “Barrio del Poblado Obrero” de la ciudad de Toledo, íntimamente ligado su fundación a la Fábrica de Armas, y en zona de contacto con el Yacimiento Arqueológico de Vega Baja.

Localización del Nº 63 de la Avd. Coronel Baeza y restos documentados

Durante el control arqueológico del movimiento de las tierras para la nueva edificación, junto a la medianería oriental, se localizó una estructura muraria de mampostería, posiblemente islámica, que estaba asentada sobre niveles de desechos visigodos que, a su vez, estaban colmatando el interior de lo que identificamos como un fondo de cabaña de suelo rehundido, también de la misma cronología.



 

Detalle de los rellenos visigodos en el interior del "fondo de cabaña de suelo rehundido"

Durante estos trabajos, en el solar constatamos numerosas fases de ocupación antrópica que iban desde época visigoda hasta el momento actual. La primera, un “fondo de cabaña de suelo rehundido” de época visigoda, amortizado también en esta misma fase cultura con toda clase de desperdicios; la segunda, la construcción de un muro islámico sobre los antiguos niveles visigodos. El material cerámico de la primera estructura, y por consiguiente asociado a los restos de fauna, estaban encuadrados a lo largo del S. VI. En lo concerniente al material islámico, podemos adscribirlo fundamentalmente al S. XI. Las fases más modernas corresponderían al momento de edificación de los bloques de la Avenida de Coronel Baeza, a finales del S. XIX y, el posterior zanjeo que se haría hacia los años 50 del S. XX para la construcción del desagüe de la incipiente nueva área urbana de la Reconquista, que desembocaría en el río Tajo.

La peculiaridad de esta intervención fue, principalmente, la identificación del “fondo de cabaña de suelo rehundido” de época visigoda, posiblemente una de las primeras identificadas en la capital del reino. En cuanto a la segunda peculiaridad fue, la recuperación en un espacio de aproximadamente 2 m2 de excavación, de un total de 41 valvas completas (VC) de Ostra (Ostrea edulis) más otras 12 valvas fragmentadas (FV).

 
Proceso de excavación, detalle de una de las conchas in situ.

Más del 65% del material arqueológico recuperado corresponde a fauna, el 3% a Ostras.
Elemplares durante el proceso de excavación.

En ocasiones la localización de determinados elementos en excavaciones que, por lógica no deberían aparecer, plantea cuestiones que se deben desvelar, si las ostras son animales marinos ¿por qué aparecen aquí, en el centro peninsular? ¿Los visigodos continuaron el gusto romano de consumirlas? ¿Cómo las trajeron? ¿Por dónde? ¿Quiénes? ¿Cuando?...

No siempre es necesario un hallazgo espectacular de grandes edificios y o de pucheros llenos de tesoros, tan sólo la concentración de unas conchas o de unos pequeños huesos, pueden arrojar más información y luz que los primeros.

 
Ejemplar de valva izquierda de Ostra, con parte de la concha rota debido
al force para su apertura

La recuperación de estas conchas, nos están informando de primera mano, que su existencia ratifica el consumo de este producto marino; que ha existido un comercio del mismo y que, al ser un alimento de lujo, sólo una clase social podría permitirse el capricho de su adquisición y consumo, etc. Por lo consiguiente, al final, una insignificante concha marina nos puede dar noticias sobre élites sociales, rutas comerciales y florecimiento económico de un núcleo urbano.


Algunos ejemplares de las conchas recuperadas (Ostrea edulis)

Hasta la fecha, el saber a ciencia cierta de donde proceden y quienes las encargaron, es difícil vaticinar, aunque nos inclinamos por dos posibles rutas comerciales, la primera desde el área de Cartagena; mientras que la segunda sería desde algún punto de la costa malagueña.
Tal vez alguien relacionado con la nobleza goda de la ciudad de Toledo, durante algún momento del S. VI se diera el capricho del consumo de este alimento como signo de su posición socio-económica.

domingo, 2 de febrero de 2014

Herramientas del Arqueólogo- la Estratigrafía Arqueológica

Una de las herramientas fundamentales del arqueólogo es la Estratigrafía.

En realidad, se trata de una metodología de registro, que proviene del campo de la Geología, establecida por Charles Lyllel en sus "Principios de Geología". Así, la estratigrafía geológica analiza cada capa de terreno y su orden, para establecer cómo se formaron y en qué orden.


Estratos Geológicos en la N-430 Panoramio


Muy cerca de la ciudad, tenemos una maravilla geológica: Los Montes de Toledo. Aconsejamos ésta guía para quien le interese Geología de los Montes de Toledo

Sin embargo, en la Arqueología contamos con un elemento que no se da en la geología: la acción del hombre. Así, el hombre puede construir una cabaña, demolerla, emplear ese terreno para arar; sus descendientes pueden volver a construir sobre él, abandonarlo, etc. Como vemos, en un mismo espacio pueden suceder muchas más cosas que a nivel geológico.

Derivado de los principios de Lyllel, en 1979 un arqueólogo de Bermudas, Edward C. Harris, publicó sus "Principios de Estratigrafía Arqueológica" (desde su web podemos bajarnos la publicación en español en formato PDF- Principios de Estratigrafía Arqueológica). En dicha publicación se expone un método de registro para la excavación, por el cual, a cada distinta capa o estructura, denominada "estrato" o "unidad estratigráfica", se le asigna un número y se analiza respecto a las demás, para poder reconstruir la secuencia de cómo se formo el yacimiento y su cronología.

Una vez terminada la excavación y recogida la información de cada estrato, se forma una secuencia en forma de matriz, denominada "Matrix Harris", que reconstruye toda la historia de lo excavado. Para cada estrato, se rellena una Ficha en la que se recoge toda la documentación del mismo.

Ejemplo de Ficha de Unidad Estratigráfica


Éste método se rige por cuatro principios básicos:

1-      Ley de la superposición de estratos: Las capas más superiores serán más recientes que las más profundas o inferiores.

2-      Ley de la horizontalidad original: Los estratos se forman originalmente de forma horizontal.

3-      Ley de la continuidad original: cada depósito es en origen un conjunto informe, sin aristas divisorias ni cuadrículas realizadas para la clasificación del yacimiento.

4-      Ley de la sucesión estratigráfica: A cada estrato le sucede otro que corresponde con una etapa posterior en el tiempo.

Así, cuando realizamos una excavación arqueológica, vamos desmontando el yacimiento en una secuencia cronológica inversa: desde el presente hacia el pasado, por lo que la zona superior de la matriz será lo actual, y lo inferior, lo más antiguo.

Corte de excavación con los números de los estratos en el interior del Monasterio de San Clemente.
Matriz Harris de los estratos


¿Como datamos cada estrato?

En cada estrato se registra su composición, su posible formación e interpretación, qué materiales se han recogido y sobretodo, su relación con otros estratos. Así, podemos datarlo de dos formas:

- Por los materiales encontrados en el estrato: puede hacerse de forma absoluta (mediante Carbono 14, por ejemplo, que nos da una cronología muy aproximada) o relativa (si sale una moneda del siglo XV, sabemos que ése estrato se formó, como pronto, en el siglo XV, aunque puede ser posterior; en todo caso, nunca anterior!)

- En relación a otros estratos: si tengo un estrato sin materiales, que se sitúa sobre un estrato datado en el siglo XII (anterior), pero bajo uno datado en el siglo XV (posterior), podemos afirmar que su cronología oscila entre los siglos XIII-XIV.

Otras aplicaciones de la Estratigrafía Arqueológica

Muchas veces vemos la arqueología como algo relacionado con la excavación del subsuelo, pero no es así. El arqueólogo también estudia los edificios y su formación, y aquí también se aplica la estratigrafía.

El método de Lectura de Paramentos (paramento es la fábrica de un muro) o Estratigrafía Muraria, es una adaptación del método Harris realizada por los profesores de la Universidad de Siena R. Parenti y G. Brogiolo (en España fue introducido por Luis Caballero Zoreda y el CSIC) que considera el edificio como un documento histórico y un objeto con múltiples estratos, construido a lo largo del tiempo en un proceso de construcción, destrucción y reconstrucción y no en un momento único.El método trata de aislar cada una de las acciones constructivas o destructivas producidas en el edificio por causas naturales o artificiales, voluntarias o involuntarias, con aportación del material o sustracción del mismo que son identificadas e individualizadas en unidades estratigráficas.

Fachadas de la Plaza de Padilla y calle San Roman del Monasterio de San Clemente de Toledo. Fases constructivas en base a la lectura de paramentos.


Así, al igual que en la excavación arqueológica, podemos "leer" la historia de un edificio, identificando las partes originales, las reconstrucciones, las reformas, los añadidos, etc. En éste caso, la datación de cada elemento dependerá del tipo de fábrica empleada. Pero ésto, otro día!

Matrx Harris del Monasterio de Santa María de Óvila (Guadalajara), en la que se recogen todas las estructuras murarias principales y su relación. ¿Alguien se atreve con ella?


miércoles, 29 de enero de 2014

SAN MIGUEL EL ALTO: UNA TORRE PARA LUCHAR CONTRA EL DEMONIO

La recuperación de la torre de San Miguel se encuadra dentro de un programa de rehabilitación promovido por el Consorcio de la ciudad de Toledo, organismo que también impulsó su divulgación a través de su línea de publicaciones: Los Monográficos del Consorcio.
La Torre de San Miguel el Alto se localiza en uno de los puntos más elevados de la ciudad, y totalmente exenta de la iglesia aunque a ella se le adosan algunas viviendas en las caras occidental y meridional.
La presencia de un arco de herradura dentro de la iglesia ha llevado a pensar a numerosos investigadores que se trata de una mezquita lo que vendría apoyado por la ubicación de la torre, interpretada como el alminar de la misma. Incluso hay estudiosos que afirman que se asienta sobre un edificio anterior, visigodo, basándose en la presencia de gran cantidad de piedras talladas cerca de la puerta.
La torre es de planta cuadrada, de 4,22 m de lado y una altura de 22,8 m por lo que guarda una relación más cercana al 1/5 que al 1/4 como ocurre en la mayoría de las torres mudéjares toledanas, haciendo de ésta la más esbelta de la ciudad. Esta relación se refiere al número de veces que se eleva la torre con respecto a uno de sus lados.
La fábrica se articula en tres cuerpos: un basamento inferior de sillería, un segundo tramo de mampostería encintada (típico aparejo del mudéjar toledano) y la parte superior en la que predomina el ladrillo ya sea formando arcos ciego de medio punto entrecruzados, arcos heptalobulados o arcos de herradura.



Destaca la presencia de una pequeñas columnitas de cerámica vidriada al exterior y huecas por dentro, denominadas maineles, que fueron repuestos por Regiones Devastadas tras la Guerra Civil Española.


Vista detalle de la torre con los maineles

Alzado de la torre

En el campanario todavía se conservaban cuatro campanas fechadas en 1510, 1617, 1832 y 1997. En las dos más antiguas la leyenda que aparece es bastante similar: CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO, DE TODO MAL, (ME DEFIENDA), ESTA CAMPANA SE HIZO EN EL AÑO DE MIL QUINIENTOS DIEZ AÑOS, en la de 1510; y CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO ME DEFIENDA DE TODO MAL. 1617.

Inscripción de la campana de 1617
Coronando todo el conjunto encontramos la veleta de hierro que se compone de una cruz latina rematada en punta en tres de sus lados. La intersección se adorna con un círculo y en la parte inferior se representa al arcángel San Miguel matando al dragón. 

Veleta
Tanto el acceso a la torre, de reducidas dimensiones, como la subida interior siempre girando a la izquierda o el interior cubierto con bovedillas falsas por aproximación de hiladas, nos indican claras reminiscencias islámicas. También los elementos decorativos como los arquillos polilobulados ciegos apoyados en columnitas de cerámica vidriada, los arcos de herradura, los frisos de ladrillos “en esquinillas”.. pero quizá la elevada ornamentación en la torre es la que nos revela su adscripción claramente posterior aunque siguiendo con los prototipos iniciados y/o desarrollados en la arquitectura islámica.
En la torre de San Miguel se reúnen un compendio de símbolos religiosos que forman en conjunto toda una alegoría de la cristiandad.
Una vieja leyenda relata como el demonio intenta subir una montaña y es el arcángel San Miguel el que le impide llegar a la cima derrotándole y expulsándole al infierno.
La montaña representa el centro del mundo, es tradicionalmente donde Dios habita, sube a orar, habla y declara la identidad de Jesús. El símbolo de la montaña representa un movimiento “ascensional” y “vertical”, es un elevarse hacia lo alto, una invitación a subir. Por ello se considera el proceso de la vida espiritual como una ascensión de la persona hacia Cristo, vértice de la montaña. En el ámbito religioso cristiano es el símbolo del deseo de Dios, del Absoluto; y en todos los pueblos, en la montaña, se divisa la morada de la divinidad. En la Biblia se acentúa el carácter sagrado de la montaña y son en ellas, donde se ubican la mayoría de los acontecimientos relacionados con la salvación y las manifestaciones de Dios. El ejemplo más claro de la representación de la montaña en la arquitectura y su significación religiosa, aunque evidentemente no católica, son las pirámides, pero también lo son cualquier otra manera de simbolizar la altura.
s habitual situar los edificios dedicados al arcángel San Miguel en lugares altos, siendo uno de los ejempos más significativos el del Monte Saint-Michel en Francia, y aquí en España el santuario de San Miguel en el monte Aralar en Navarra. En el caso de Toledo no hay que olvidar que la torre, y con ella la iglesia de San Miguel, se localiza en uno de los sitios más elevados de la ciudad, y por supuesto también hay que tener presente el nombre con el que es conocida: San Miguel el Alto.


Mount Saint-Michel (Francia)

Es probable asimismo que esta simbología se haya querido representar en la torre de San Miguel cuando en su construcción no se mantiene la relación 1/4 tradicional en los alminares cordobeses, siendo ésta la única de la ciudad que guarda una relación 1/5, es decir la longitud de un lado de la base elevada cinco veces en altura, lo que le confiere una imagen esbelta y una sensación mayor de altura. Una torre alta es una llamada de atención para el que lo observa y en el ámbito religioso, la finalidad última es la de elevar al hombre de lo terrenal a lo celestial.
         Rematando, en la cúspide se coloca la veleta con la representación del arcángel San Miguel matando al dragón. Se simboliza así la cima de la montaña (la morada de Dios) y al dragón (personificación del demonio), que intenta subir por ella (representada por la torre); pero en la cima le espera el arcángel San Miguel, en su figura de vencedor de las fuerzas del mal encargadas por Lucifer, y le vence arrojándole a los abismos infernales.
         El mismo nombre del arcángel significa “Quién como Dios”. La iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles, y le llama “Príncipe de los espíritus celestiales” y “jefe o cabeza de la milicia celestial”, ya que aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio. Es por eso venerado como guardián de la Iglesia. Es pues, el símbolo del triunfo de la luz sobre las tinieblas.
Muy apropiadamente es representado en el arte como el ángel guerrero, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno. En este contexto, resultan llamativas las inscripciones de las campanas de la torre de San Miguel el Alto, fundamentalmente de las dos más antiguas: CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO ME DEFIENDA DE TODO MAL que más bien parecen gritos de guerra.
         A partir de aquí derivan en la Edad Media las imágenes del guerrero de alas brillantes con labrada armadura, al que no le falta la lanza con la que destruye al dragón, personificación del mal y símbolo del conjunto de los enemigos de la fe, vencido a sus pies. Se compara así, en muchas ocasiones a San Miguel con San Jorge. No hay duda de que las dos representaciones guardan un paralelismo que la iglesia medieval no hace sino alimentar.
         Pero esta narración tiene raíces más antiguas que las cristianas ya que existen multitud de semejanzas con antiguos mitos griegos y orientales en los que un héroe derrota a una serpiente, dragón o ser monstruoso para rescatar a una princesa o libra a un territorio o ciudad del mal.
         No es de extrañar, pues, que existiera una marcada predilección de los templarios por San Miguel como ángel, el de la espada, el de la Justicia Divina. San Miguel, en su lucha caballeresca contra los ángeles perversos, es el arquetipo del caballero y se concibe la caballería como una auténtica milicia terrena parangonable con la milicia celestial.





            

sábado, 25 de enero de 2014

ENVASES CERÁMICOS ESPECIALES: LOS UNGÜENTARIOS (LATE ROMAN UNGUENTARIA)


Corresponden a piezas de pequeño tamaño y, como nos dicen algunos autores, con una forma ahusada, es decir, en forma de huso. Su altura oscila alrededor de los 20 centímetros, y casi siempre presentan una anchura no superior a los cinco centímetros. El espesor de las mismas también oscila en torno al centímetro. Como nos cuenta J. Vizcaino, “… dentro de la denominación late Roman ungüentaria, se agrupan distintas producciones datadas entre los silgos V-VII que, a pesar de contar con características comunes como su morfología ahusada y su procedencia oriental, resultan ciertamente diversas.”. Actualmente se han identificado hasta tres tipos diferentes:

·         Early Byzantine ampulla

·         Ephesian early Byzantine ampulla

·         Ephesian early Byzantine amphoriskos

 En esta pequeña exposición no vamos a desarrollar ni a describir cada una de las tipologías, ya que sería tema para otro tipo de trabajo. Únicamente queremos con esta entrada, mostrar que estas piezas que hasta el día de hoy no se sabe verdaderamente si contenían esencias, perfumes o aceites especiales, también han ido apareciendo en el centro peninsular, lejos de la posible influencia bizantina y con cronologías amplias.
 

La mayoría de los ejemplares han sido localizados en el levante español, son significativos los estudiados en Cartagena durante las excavaciones del barrio bizantino que se asentó en el teatro romano. También destaca por la lejanía y por ser, por el momento el único recuperado en la Galaecia, el ejemplar de Lugo.
 

Ejemplares documentados en Cartagena. Catálogo Bizancio en Carthago Spartaria.

Ejemplares documentados en Cartagena. Catálogo Bizancio en Carthago Spartaria

Os mostramos cuatro ejemplares recuperados en la ciudad de Toledo, tres de ellos en los terrenos de la Vega Baja, y el cuarto en el casco histórico, cerca de la plaza de Zocodover. Cronológicamente, el más antiguo de ellos sería el recuperado recientemente en el casco histórico, ya que está asociado a unos niveles de destrucción de comienzos del S. V; mientras que los de la Vega Baja estaría encuadrados entre el S. VI o el VII. Que nosotros conozcamos hasta la fecha, son en total cuatro ejemplares diferentes identificados en Toledo, por lo que también esto implicaría una directa relación comercial del centro peninsular con el extremo oriente del Mediterráneo, incluso antes del establecimiento de Bizancio en el sur de la península Ibérica.
 
Parcela R-4, vivienda visigoda. En azul restos de ungüentarios, en rojo
conchas de Ostrea edulis y en amarillo, conchas de Potomidas littoralis.

Los ejemplares recuperados en Vega Baja podrían corresponder a las tipologías de “early byzantine ampulla”, que según J. Vizcaino son las producciones más comunes que se encuentran en Hispania. En general “… de forma homogénea, se trata de una producción caracterizada por una arcilla muy depurada, de matriz uniforme, bien calibrada, en la que los agregados, cuando son visibles, presentan un tamaño homogéneo. Encontramos una variada coloración en función cocción, que van desde las tonalidades rojizas a las grisáceas o incluso negras, con frecuencia alternas en pastas mixtas… Del mismo modo, los recipientes, de forma ahusada, se encuentran irregularmente engobados por inmersión, por lo general uniforme sólo hasta la mitad de su cuerpo, cayendo a partir de ésta toda una serie de goterones que pueden alcanzar la base”.
 
Ejemplar recuperado en la campaña 2009. Toletum Visigodo

De todos ellos, sólo uno presenta sello cerca de la base, en forma de cruz y que es el ejemplar correspondiente al identificado en la campaña del año 2009 cuando trabajaba en el yacimiento la empresa pública Toletum Visigodo, y conocido por las notas de prensa del momento. En cuanto a los otros dos, fueron recuperados en el año 2006, durante nuestros trabajos en las parcelas R-4 y R-6. Uno es una base en la que se aprecia perfectamente los goterones del engobe (R-6); mientras que el otro es un galbo, en donde también se aprecia perfectamente el chorreón del engobe. Este último ejemplar apareció muy cerca de la base con sello, ambos en la parcela R-4. La tonalidad de las pastas son rojizas, mientras que el engobe en uno de los casos es rosado y en el otro es ligeramente marrón.

 
                 

Ejemplares documentados en Vega Baja de Toledo, parcelas R-6 y R-4.

En ejemplar del casco histórico presenta una pasta más parda clara, y no parece tener ningún sello estampado ni restos de engobe. Se conserva una altura máxima de 10 cm., con una anchura de 5 cm. La pasta presenta gran cantidad de mica en su composición, por lo que efectivamente podría corresponder al primer tipo mencionado líneas arriba.
 

Ejemplares documentados en Cta. de los Portugueses (Toledo)

Para saber más del tema:

·         Jaime Vizcaíno Sánchez e Inmaculada Pérez Martín (2008): “Ungüentarios bizantinos con sello epigráfico en Carthago Spartaria”. Archivo Español de Arqueología, nº 81.

·         J. Vizcaíno Sánchez (2007): La presencia Bizantina en Hispania (S. VI-VII)… Antg. Crist. Murcia, XXIV

·         VV.AA (2005): Bizancio en Cartagho Spartaria. Aspectos de la vida cotidiana.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Gracias y Felices Fiestas!

Muchas gracias a todos los que nos habéis seguido desde que comenzamos en Octubre!! Ya casi hemos alcanzado 3.800 visitas, mucho más de lo que esperábamos!

También agradecemos la buena acogida que ha tenido esta iniciativa y seguimos animando a todo aquel que quiera participar, que lo haga con comentarios, preguntas, sugerencias...

Por nuestra parte, seguiremos intentando mantener vuestro interés con más aportaciones en lo que queda de éste año y el que viene, y os deseamos Felices Fiestas y que el 2014 sea un gran año para todos!!

Postal de Dig in the Dirt